Condiciones Organizativas para la Innovación

La más cruda realidad de las organizaciones se muestra en el esfuerzo por seguir siendo competitivo o por seguir siendo útiles a la sociedad. No hay respuesta más dura y directa que la del cliente/usuario y su decisión de elegir otra opción de producto o servicio diferente a la nuestra.

Esta situación siempre ha sido una constante desde mediados de los años 70 donde el fenómeno competitivo tomó fuerza ante la disponibilidad de un mayor elenco de oferta y la consecuente lucha por clientes/usuarios. De ahí el alza del comportamiento estratégico de las organizaciones tratando de buscar constantemente un posicionamiento o diferenciación del resto.

Del sosiego a una rápida aceleración

Lo que sucede es que hemos pasado de una partida de ajedrez en la que con cierto sosiego se podía reflexionar utilizando sobre todo el talento del ajedrecista, a una situación acelerada en la que se exige una gran velocidad en la captación y tratamiento de la información además de en el proceso de toma decisiones, siendo imposible una labor talentosa individual ya que los condicionantes de ritmo acelerado requieren afrontar los retos de forma colaborativa, dotando a la captación y tratamiento (reflexión) de un trabajo colectivo que aporta velocidad a la organización.

De esta forma, el conocimiento disponible dentro y fuera y las dinámicas de aprendizaje que lo evolucionan establecen unos claros criterios solidarios para que la organización pueda adaptarse al cambio o incluso, producir cambio, es decir, no sólo capacidad de respuesta sino también capacidad de propuesta.

Marco participativo y colaborativo

Insistir en considerar la gestión de conocimiento con un tema asociado solo al factor humano, se queda muy corto de miras. El diseño de las organizaciones, sus políticas, procedimientos, plataformas, agendas, espacios y recursos son fundamentales para dotar al conocimiento de un marco colaborativo y participativo.

Pueden existir mimbres apropiados en el colectivo de personas que compone la organización, pero toda la parte estructural y relacional del negocio podrían establecer ambientes, limitantes o frenos para que las dinámicas de aprendizaje fluyan generando un comportamiento endogámico tanto en lo individual como en el plano corporativo.

La sostenibilidad del negocio

En definitiva, la sostenibilidad del negocio es resultado de una gestión de conocimiento caracterizada por la cultura de colaborar, compartir e intercambiar. Esta es una consideración con la que muchos están de acuerdo pero que no saben promover, potenciar o canalizar adecuadamente. Es un reto en el que ICA2 viene apoyando a diferentes empresas y que es más fácil decir que hacer, sin menoscabo de que podemos asegurar que es posible.

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