Gestión de Conocimiento

¡Arrepiéntete de tus pecados! Sin duda es el momento de hacerlo si te ves reflejado en alguno de los siguientes. Realmente nuestra experiencia nos señala que hay 7 pecados capitales que desgraciadamente abundan en la viña de gestión de conocimiento.

1. Instrumental.

Tratar de traducir la gestión de conocimiento a una herramienta o instrumento. Los proyectos dejan de poseer un nombre característico de retos y procesos para convertirse en el “proyecto de sharepoint”, el “proyecto del banco de buenas prácticas”, entre otros. La gestión de conocimiento se debe asociar con objetivos e impactos del negocio. Se pierde esta perspectiva cuando se quiere llegar inmediatamente a las herramientas o incluso peor, se piensa en ellas desde el momento cero.

2. Per se.

Considerar la gestión de conocimiento como algo para la propia gestion de conocimiento, es decir, que los resultados se vinculan con el conocimiento y no con el negocio. Por ejemplo, un proyecto de comunidades de práctica mide sus resultados por el número de miembros de la comunidad, documentos compartidos, foros desarrollados, entre otros, pero, ¿eso asegura resultados en el negocio?. Si no hay indicadores finalistas, por los que la organización existe (ingresos, ahorros, imagen, nuevos productos y servicios, etc.) estamos creando una ilusión óptica.

3. Endogamia.

Atribuirse un dominio del estado del arte del conocimiento mundial no es una virtud sencilla, no obstante, muchos directivos y gestores consideran que tienen el control del conocimiento de su sector. No realizan una monitorización formal del entorno, no tienen una agenda estratégica de asistencia a eventos. No tienen una estrategia de benchmarking, pero deben tener una bola de cristal de amplio espectro. Su lema: “lo que sabemos es lo que se sabe”.

4. Marginal.

Para muchos la gestión de conocimiento se realiza en esos ratos que hay en la agenda o en los momentos de cierre de la jornada laboral e incluso en la agenda personal y familiar. No se dedican agendas específicas, no hay recursos para favorecer el control del conocimiento disponible en el entorno, ni para colaborar internamente, ni para evitar la pérdida de conocimiento por salidas y jubilaciones. Además, consideran que eso se hace rápido y que dedicar mucho tiempo a esto es no trabajar.

5. Implantación.

Considerar la gestión de conocimiento como un proyecto de instalación, se dejan montadas las comunidades y ya. Se genera el entorno colaborativo y listo. Se diseñan y lanzan las sesiones de creatividad y no hay más. Estos esfuerzos requieren la integración en los procesos de trabajo habituales, pensando en la continuidad de su aprovechamiento. Este malgasto es habitual, me recuerda a infraestructuras que se construyen y luego no se pueden mantener.

6. Interruptor.

El marco de actitudes es un punto de partida básico para la gestión de conocimiento. Todos los proyectos deben contar con una capa cultural. No obstante, muchos parecen tener en la cabeza la idea del interruptor, es decir, mañana lanzamos el tema de gestión de conocimiento y todo el mundo ya quiere compartir lo que sabe, ya hay ánimo de mejora, ya los expertos socializan su conocimiento tácito, etc. La gestión de conocimiento no funciona si todo lo que se hace requiere “perseguir” a la gente.

7. Informalidad.

Existen referencias que parecen magia pero no lo son. Me explico. La gestión de conocimiento busca activar el know how de la organización para detonar resultados de negocio y muchos ven empresas tipo google con futbollines, sillones relajantes, salas para yoga, etc., y consideran que dotando a la organización de recursos “sociales” ya se convierten en un referente de la GC en su vertiente creativa e innovadora. No es así, todos los recursos por muy informales que parezcan tienen un por qué reflexionado. La intencionalidad se viste de informalidad.

Léelos de nuevo. Piensa y no te engañes a ti mismo. Asume las lecciones que se derivan de una inadecuada interpretación de los valores y acciones que caracterizan la esencia de la gestión de conocimiento. Finalmente, como no hace daño, reza un Padre Nuestro y comienza mañana.

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