Mapas de Conocimiento

En nuestro artículo anterior “Canvas para la formulación de estrategias de gestión de conocimiento” hemos comentado que la gestión de conocimiento en las organizaciones busca articular mecanismos para facilitar la identificación, preservación, aprovechamiento y renovación de aquello que sabemos o debemos saber para mejorar y renovar lo que hacemos.

Este planteamiento nos sugiere que uno de los factores clave de éxito para lograr dicho objetivo está relacionado con identificar con precisión cuales son aquellas temáticas en las que se debe poner foco para concentrar esfuerzos y más aún tomar las decisiones adecuadas en cuanto a su gestión.

Desde ese punto de vista, los mapas de conocimiento nos ayudan a:

  1. Tomar conciencia de cuales son los dominios de conocimiento crítico (aquellas temáticas o conocimientos que son clave para nuestra organización).
  2. Identificar cuales son los activos vinculados a cada uno de dichos dominios de conocimiento (personas, relaciones, contenidos documentales).
  3. Generar un marco de gestión tanto a nivel estratégico (¿que hacer con ellos: protegerlos, transferirlo, desarrollarlo, adquirirlo, etc.?) como operativo (¿cómo hacerlo: contrataciones, planes de formación interno, programas de investigación y desarrollo, procesos de preservación, etc.?)

Teniendo esto en cuenta, en ICA2 hemos desarrollado la siguiente aproximación metodológica para crear mapas de conocimiento que vayan mas allá de la “identificación e inventario” de los recursos de conocimiento para servir de herramientas de toma de decisiones y creación de estrategias adecuadas de gestión de conocimiento atendiendo a factores de criticidad y oportunidad.

  1. Definir el territorio: En este caso se trata de establecer el perímetro de negocio sobre el cual queremos hacer el análisis de dominios de conocimiento. Esto puede ser, o bien identificar los procesos clave de la cadena de valor de la organización (lo que hacemos), o los retos estratégicos que enfrentamos (lo que queremos hacer).
  2. Marcar el territorio: Identificar las temáticas o dominios de conocimiento requeridas para llevar a cabo nuestros procesos (que tenemos que saber para hacer lo que hacemos), o para afrontar los retos estratégicos (que tenemos para encarar nuestro futuro).
  3. Caracterizar los dominios de conocimiento: Este es un punto esencial en nuestra ruta de trabajo. Debemos saber cómo son cada uno de los dominios de conocimiento para establecer tanto su importancia/relevancia como la mejor estrategia de actuación. La caracterización se realiza en función de 3 factores:
  • Nivel de codificación: Saber si el dominio de conocimiento en cuestión es de naturaleza tácita (poco estructurada o muy difícil de estructurar/codificar) o explícita (muy estructurado o fácil de estructurar/codificar).
  • Nivel de difusión: Saber si el conocimiento en cuestión está poco difundido o distribuido (es algo que sólo dominamos/conocemos nosotros y por lo tanto nos aporta ventajas competitivas, p.e. formulas, o know-how diferencial) o está muy difundido en la industria, p.e. principios, normas, disciplinas maduras, entre otros.
  • Nivel de criticidad: Que está definida por varios elementos: la utilidad/impacto que tiene dicho conocimiento (cuánto dependemos de él), la recurrencia (cuánto lo usamos), la dificultad de apropiación (Cúan difícil es desarrollarlo y aplicarlo) y la disponibilidad (cómo de escaso es dicho conocimiento).

Esta caracterización nos permitirá posicionar el conocimiento en la matriz estratégica “iSpace” desarrollada por Boisot, M.H, en su definición del Information Space: A framework for learning in organisations, institutions and culture, la cual define 4 cuadrantes de caracterización.

Te facilitamos una herramienta que hemos preparado para ayudar con este ejercicio la cual puedes descargar aquí.

  1. Identificar los activos de conocimiento: Teniendo definido el territorio (el proceso o reto de negocio objeto de análisis), habiendo establecido las marcas (los dominios de conocimiento necesario) se da paso al “mapeo” de las fuentes o activos disponibles (o necesarios) para dar cobertura a los dominios de conocimiento, y para ello podemos aprovechar las 3 dimensiones del capital intelectual, lo que supone por cada dominio de conocimiento identificar elementos relacionados con:
  • Capital humano: Cuales son las personas de la organización que disponen de dicho conocimiento y cual es su nivel de especialización (para saber si lo tenemos bien cubierto o existen brechas que debemos atender).
  • Capital estructural: Identificar si tenemos una base de contenidos o herramientas que nos sirvan de apoyo (procedimientos, prácticas operativas documentadas, especificaciones, modelos de utilidad, patentes, sistemas tecnológicos, etc.).
  • Capital relacional: Identificar aquellos proveedores, colaboradores, instituciones o agentes del mercado con los cuales nos relacionemos o podamos relacionar para dar cobertura a tal dominio de conocimiento.

La siguiente imagen muestra un ejemplo de como podría lucir el mapa.

  1. Establecer estrategias y acciones de gestión de conocimiento: Dependiendo de las características de los dominios de conocimiento analizados, se generará un catálogo de acciones tanto a nivel estratégico como operativo para realizar una gestión efectiva. Algunos ejemplos:
  • Si nos encontramos ante un dominio de conocimiento que está poco difundido y está muy estructurado, podemos establecer una estrategia de protección que nos permita mantener dicho conocimiento como una ventaja competitiva (p.e. patentar o registrar un modelo), y a la vez desarrollar acciones de I+D que nos permita renovar, evolucionar o cambiar el paradigma de dicho conocimiento y potenciar aun más la diferenciación que nuestra organización posee.
  • Si por el contrario este conocimiento está poco estructurado (es de naturaleza muy tácita) podríamos pensar que debemos realizar acciones de preservación y transferencia de este conocimiento entre expertos claves de la organización, o decidir si fuese oportuno la posibilidad de realizar una acción de estructuración.
  • En el caso de conocimiento ampliamente difundidos en la industria, podemos pensar que la estrategia es de adquisición o vigilancia. Bien sea para establecer alianzas para delegar el desarrollo de las actividades donde esté vinculado dicho conocimiento (si se tratase de un know-how muy estructurado) o de contratar especialistas o formar colaboradores internos si se trata de conocimiento poco estructurado/codificado (know-how tácito).

Aunque en una próxima entrega hablaremos mas en profundidad de ese tema, podemos aprovechar la matriz “iSpace” para establecer unas macro estrategias tal y como se muestra en la siguiente figura.

Confiamos en que esta aproximación metodológica os sirva de guía en la generación de vuestros propios mapas de conocimiento, y evolucionar este ejercicio de una mera toma de conciencia de lo que se sabe (y de lo que se necesita saber) a un planteamiento de planificación y ejecución de acciones que os ayuden a realizar una efectiva gestión y aprovechamiento de vuestro conocimiento clave.

Conoce más sobre la metodología ICA2 Mapping y nuestra caja de herramientas para la gestión de conocimiento e innovación.

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