Gestión del Talento

En muchas de organizaciones un proceso de gestión del conocimiento supone un gran cambio organizacional. Para implantar este cambio es necesario que sus líderes tengan la propuesta de valor clara.

¿Qué entendemos por propuesta de valor?

El valor es una percepción en la mente de quien lo recibe. Si una persona no percibe claramente el valor de una propuesta, este valor no existe para ella. Y para que el valor sea percibido como tal, es importante que se traduzca en algo que beneficia personalmente a quien lo recibe.

A los seres humanos en general no nos gusta cambiar, a veces ni siquiera para mejorar nuestra situación. Por eso al emprender cualquier transformación que implique incomodarnos, por modificar nuestro estatus o costumbres actuales, la vemos con recelo y la rechazamos.  El estímulo que puede hacer que cambiemos de opinión, y hagamos el gran esfuerzo que constituye modificar nuestra manera de proceder o trabajar, es que se nos ofrezca un gran beneficio a cambio. Y este beneficio debe ser claramente comprendido, valorado y apreciado por nosotros.

Cambiar y no morir en el intento

Más de una vez he visto personas fracasar en el intento de hacer cambios en las organizaciones, debido a la resistencia poco visible, pero efectiva de los integrantes de la misma. Esto ocurre especialmente cuando se trata de introducir un cambio sin contar con el compromiso de los líderes.

El liderazgo de una empresa u organización es el primer grupo que tiene que estar a bordo cuando se emprende un proceso de gestión del conocimiento. Para que esto ocurra, estos líderes tienen que haber recibido su correspondiente propuesta de valor y estar convencidos con ella.

La importancia de la propuesta de valor en el proceso de gestión de conocimiento

Cuando hablamos de establecer un proceso de Gestión del Conocimiento formal e integral en una empresa, la propuesta de valor para convencer a los líderes de la organización, que serán quienes finalmente aprueben las acciones necesarias, deberá beneficiarles en lo organizacional y en lo personal, si queremos que lo asuman con entusiasmo.

Esto no implica necesariamente que van a ganar más dinero, aunque ese pudiera ser el resultado final, en la medida que la empresa se vuelva más rentable. En lo inmediato, un buen proceso de gestión del conocimiento va a impactar directamente la capacidad de la empresa de cumplir sus compromisos de cantidad, calidad y oportunidad de productos y servicios para todos sus grupos de interés, mediante una mayor eficiencia y efectividad de respuesta.

Los resultados esperados

Al cumplir sus compromisos eficazmente, la imagen y reputación de la empresa mejorará y por asociación también ocurrirá lo mismo con la de sus líderes. Una empresa cuyos líderes tengan excelente imagen y reputación, tiene mejores posibilidades de acceder a financiamientos y de obtener mayores beneficios, a través de sus redes de contactos y relaciones y del posicionamiento ante sus clientes.

Cuando se realiza un proceso de gestión del conocimiento en la empresa debemos dedicar tiempo suficiente para determinar la propuesta de valor que va a asegurar el apoyo del liderazgo de la organización al convencerles de que es necesario hacerlo porque en ello hay un claro beneficio, productivo, estratégico o económico.

Diseñar la propuesta de valor implica la capacidad de identificar claramente el valor potencial que puede conseguirse como producto de una acción, en todas sus vertientes: financiero, productivo, estratégico o humano, y además del talento para comunicar esa información de manera lo suficientemente persuasiva y concluyente como para lograr una decisión favorable a su implantación.

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