Gestión de Conocimiento

El sector nuclear se ha caracterizado desde hace ya muchos años, antes de la expansión de la nueva cultura sobre compartir el conocimiento, por un gran intercambio de información y experiencias entre los distintos actores, siempre con el fin de preservar y mejorar la Seguridad Nuclear. En este sentido, la cultura de dar a conocer los aprendizajes que pueden servir a otros y de estar en foros de intercambio de experiencias para la mejora de procedimientos, recomendaciones, normativa, etc., está muy incorporada en las organizaciones nucleares, especialmente si hablamos de Centrales Nucleares y Organismos Reguladores. Organizaciones internacionales como la IAEA , WANO , INPO , NEA , EPRI , y más modernamente organizaciones como GNSSN , SNETP , y concretamente organizaciones relacionadas directamente con la educación nuclear como ENEN  en Europa, y sus homólogas LANENT  en Latinoamérica, AFRA-NEST  en el continente africano y ANENT en Asia, etc. han cumplido un papel fundamental en articular estos procesos de colaboración y aprendizaje que tan necesarios son en este sector. También son interesantes las iniciativas de otras redes de colectivos como es el caso de los jóvenes en la Young Generation Network  y las mujeres en WIN, Women in Nuclear .

En paralelo con esta sana cultura de compartir y de aprender de los errores de otros, está el miedo a alarmar a la población con noticias preocupantes, el miedo a que la población entre en pánico por comunicar acontecimientos, muchas veces de poca importancia a nivel del riesgo que supone para el público, y otras de la importancia de un accidente de máxima gravedad como fueron por ejemplo el de Chernobyl o el de Fukushima. En estas circunstancias puede ocurrir que la cultura de compartir quede en entredicho y en muchas ocasiones ha primado una respuesta contraria a la transparencia. Esta respuesta unas veces ha sido bastante irracional, y relacionada con el miedo a alarmar, y otras veces ha sido más “meditada”, tratando de salvaguardar intereses económicos por delante de la Seguridad, o salvaguardar la imagen de una determinada organización o país. Y es que en ocasiones las consecuencias de la transparencia, humildad y generosidad que hacen falta para compartir y aprender de los errores pueden ser unos gastos importantísimos, e incluso la decisión del cierre definitivo de una central nuclear, con lo esto que supone de pérdidas económicas y de credibilidad, y esto pone a prueba la humanidad de los gerentes más comprometidos. No se trata de quitar responsabilidad por las acciones incorrectas que hayan podido llevarse a cabo a lo largo de la vida de las centrales nucleares, sino de poner en contexto la situación, para comprenderla lo mejor posible y así poder hacer hincapié en los puntos débiles y mejorarla.

Dicho esto quiero hablar sobre el papel de las organizaciones internacionales no gubernamentales en la Gestión del Conocimiento y en la Cultura de Seguridad de las organizaciones nucleares. Y para ello voy a citar las palabras de María Josefa Moracho de la IAEA, en la entrevista que le hicimos durante el 4th ASEM Meeting el pasado Octubre en Madrid [1]: “…estas organizaciones cumplen una función importantísima e insustituible, que tiene que ver con preservar y transferir el conocimiento, pero también con el desarrollo, el mantenimiento y la mejora continua del conocimiento. Estas organizaciones dedican mucho esfuerzo a la formación, a desarrollar cursos, lo que tiene que ver con desarrollar el conocimiento, también el mantenimiento del conocimiento, pues hay muchísimo conocimiento relacionado con los procesos de gestión de ese conocimiento, y a la mejora continua, y ahí es donde las organizaciones internacionales juegan un papel fundamental, porque realmente no vamos a aprender mucho si no nos comparamos y si no intercambiamos conocimiento con los demás. Si tenemos un background técnico que puede ser estupendo a nivel nacional, incluso si dentro de nuestra región cooperamos con otros países, pero cuando miramos a la aproximación global como desde organizaciones como el Organismo Internacional de Energía Atómica, y miramos qué es lo mejor, el mejor conocimiento en Seguridad Nuclear, realmente estamos realizando una función que contribuye y que tiene sentido…”. Ella habla también de que para desempeñar un buen trabajo dentro de una de estas organizaciones internacionales, además de una sólida cualificación técnica en la temática de que se trate, es fundamental tener habilidades y actitudes de comunicación, especialmente comunicación intercultural, saber escuchar, tolerancia y sensibilidad.

Referencias

 

[1] Entrevista a María Josefa Moracho Ramírez, Policy and Programme Support Section, Division of Nuclear Installation Safety, Organismo Internacional de Energía Atómica (OIEA), realizada por Mercedes Alonso Ramos y Carlos Merino Moreno en octubre de 2015.

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